Siete pasos para poner en práctica el «hygge»

Siete pasos para poner en práctica el «hygge»

¿Eres hiperactivo/a y te da pánico estar en casa? ¿Te deprimen los días de lluvia y no soportas la reclusión de los domingos? Pues en los países nórdicos saben que, a veces, no hay otra opción y, por eso, hacen de estos momentos en casa toda una filosofía.

Para los daneses, esta forma de estar en casa se llama hygge (se pronuncia ju-ga) y se utiliza para mencionar ese momento o sensación de encanto, de espacio acogedor. Últimamente, esta palabra está de moda entre los gurús del orden o las publicaciones hipster, pero ponerlo a prueba para algo más que una foto en Instagram tiene su qué. Hoy te damos las claves para que practiques el famoso hygge o lo que es lo mismo: que aprendas a estar relajado en casa apreciando las pequeñas cosas, compartiendo algo constructivo contigo mismo o con más personas, desconectado un poco del exterior y de los malos rollos.

Crea una atmósfera acogedora

Enciende tantas velas como haga falta, prende un poco de incienso… Si tienes chimenea, enciende el fuego. En definitiva, haz del espacio donde estás, un lugar en el que querer quedarse, una experiencia sensorial. Pon música tranquila o de ambiente. Vigila el exceso de luz y usa luces suaves y tenues que contribuyan a este estado de relax.

Ponte cómodo y relájate

Para sentir el «hygge» no es importante la imagen que proyectas ni el modelito que lleves puesto. La comodidad ante todo porque todo lo que tienes que hacer es simplemente ser tú mismo, sin más. Así que saca tus calcetines más suaves, tu jersey de lana calentito, incluso hagamos una oda al viejo y anti-sexy batín y a las grandes zapatillas de estar por casa, y sumérgete en una buena lectura. Sin duda, te recomendamos empezar por libros de Feng Shui.

Crea un espacio seguro para ti y tus amigos

La idea del hygge es también sentirse seguro, en un refugio del mundo. Todos tenemos en mente el placer que nos produce escuchar una tormenta desde la seguridad de nuestra casa. Con lo cual es importante que la casa esté caliente y bien acondicionada, que haya suficiente espacio para que las personas lo puedan ocupar —especialmente, en el dormitorio— y hacerla suya. Por eso, procura tener una casa con menos cosas y más rincones para ser vividos. Si necesitas espacio adicional, siempre puedes contratar a un trastero en la nube.
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Estad presentes con vosotros mismos y con los demás

Ya tienes la atmósfera preparada… ¿Y ahora qué hago? Te preguntas. Pues para empezar, estar presente. En un momento hygge no tiene mucho sentido tener el móvil cerca y ir dándole al dedito por inercia.  Haz algo que te obligue a estar contigo mismo, presente en lo que haces:

  • Cocina un pastel o prueba una receta nueva.
  • Prepara unos juegos de mesa o haz ganchillo.
  • Escribe en un diario o lee un libro.
  • Mira una buena peli.

Todo lo que hagas en circunstancias así puede tener un efecto meditativo que nunca te habías planteado. Porque al final meditar es esto: es estar presente en lo que haces y liberar a la mente de pensamientos, suposiciones e imposiciones. 

Comparte

En una atmósfera «hyggista» nadie es más que nadie y todos se preocupan de no ser el centro de atención. Se trata de un equipo entero que contribuye a hacer mejor cada momento. Mientras uno cocina, el otro pone la mesa, otro sirve la bebida… Se trata de estar presentes, crear vínculos y compartir. Cuando todos entienden que son parte del equipo, entonces el hygge florece.

El drama se deja en la puerta

En inglés han llegado a definir al hygge así: “drama-free togetherness time”. Las quejas, la gran negatividad, el juicio y las discusiones de tono subidito no serían carne de hygge… Aunque igual el hygge «made in Spain» siempre sería un poco más calentito.

Sé agradecido

A ti, a tu vida, a los que te rodean y al momento que estás viviendo. Sé agradecido por lo que tienes y quizás serás un poco más feliz.

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