Ideas para organizar tus cajones de ropa

Ideas para organizar tus cajones de ropa

Es curioso como en otras estancias de la casa, como por ejemplo la cocina, los armarios clásicos han caído rendidos ante la superioridad práctica de los cajones. No hay más que deslizar uno de ellos y contemplarlos cargados de ollas y sartenes 100% accesibles y ordenadas sin esfuerzo, para darnos cuenta de que sobre raíles la vida y el orden se deslizan mejor.

Hasta que llega el momento de enfrentarse a los cajones de la cómoda de nuestra habitación en los que la ropa parece dispuesta a salir huyendo y es imposible encontrar nada a la primera… y todo se complica.

En el dormitorio las prendas insisten en desplegarse ante ti revueltas y llenas de arrugas aunque recuerdas perfectamente haberlas planchado y ordenado. ¿Quieres saber cómo acabar con esta anarquía? Lo puedes conseguir en cuatro pasos.

Divide los cajones en parcelas

Asigna a cada tipo de prenda un cajón propio y divídelo en parcelas. Si empleas este sistema deberás escoger una de estas tres posibilidades:

Compra organizadores de cajones

Puedes animarte a explorar el amplio mundo de los organizadores de cajones que te ofrece en este momento casi cualquier firma de decoración. Los hay de todas las formas, tamaños y colores que te puedas imaginar, desde celdillas de abeja para introducir en ellas las prendas enrolladas hasta elegantes cajitas de tela en las que apilarlas.

Fabrica tus propios organizadores

Puedes optar por la versión DIY del asunto y hacer acopio de cajas de todos los tamaños que encuentres además de reciclar los tubitos de cartón del papel higiénico (ideales para conservar en ellos calcetines emparejados y medias protegidas de enganchones). Si colocas estos recursos dentro de tus cajones te ayudarán a dividir el espacio.

Alternar para organizar

O, por último, puedes probar por la opción más minimalista: hacer una buena limpieza de prendas y jugar a alternar dos tipos de distintas categorías dentro de un mismo espacio. Por ejemplo, alternar una fila de bragas (desplegadas sin doblar formando un agradable escalonado) con una fila de sujetadores colocados de idéntica forma y acabar con otra fila de bragas de nuevo.

Si escoges prendas de formas y tamaños muy diferentes conseguirás que ellas mismas se conviertan en barreras naturales de contención.

Elijas la opción que elijas la idea de organización de cajones que subyace a todos estos sistemas es la misma: divide y vencerás.

Establece dos “imprescindibles”

Reserva en cada cajón dos espacios de almacenaje fijos, colocados en los extremos, para las prendas imprescindibles. ¿Y cuáles son esas?

En la caja del extremo derecho coloca las piezas de ropa de esa categoría que vas a usar a lo largo de esa semana dobladas y colocadas en vertical a lo Marie Kondo (así ocuparán un espacio mínimo). En el extremo izquierdo coloca en otra caja tus piezas favoritas de esa categoría y colocadas de forma vertical (se acabó el ir preguntando por la casa “¿has visto mi camiseta verde?”).
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Si respetas estas cajas y las “alimentas” como es debido, no solo conseguirás tener el centro del cajón listo para almacenar el resto de tu ropa con holgura, sino que cuando llegue el momento de colocar la colada, vestirte rápido o con lo que más te gusta, lo harás en un pis pas.

Haz lotes con tu ropa de deporte

Aunque es posible que no sea el tipo de ropa que más utilizas, no pierdes nada por reservarle un cajón en exclusiva, en lugar de tenerla repartida entre el armario y las distintas bolsas de deporte.

Para colocarla de forma eficaz, sepárala por deportes y frecuencia de uso, después, haz “lotes” con equipos completos de cada sección. Por ejemplo, enrolla unas mallas con una camiseta técnica, un sujetador deportivo y unos calcetines y sujeta el rollo con una cinta elástica. O envuelve tu bañador con la toalla de microfibra, tus gafas y tu gorro.

Nunca más vas a tardar tiempo en preparar la bolsa del gimnasio.

Ropa interior en perfecto estado

Llegamos al apartado de las prendas más delicadas (sujetadores que no pueden ser aplastados, medias que corren el riesgo de engancharse y romperse) y también las más escurridizas, ¿cómo olvidarse de los calcetines y su extraña propensión a desparejarse o la imposibilidad de doblar las combinaciones de seda sin que se escurran?.

Lo ideal es que guardes toda tu ropa interior en un único cajón y que cubras la base con tela o papel para evitar que una astilla o un corchete estropee las telas más delicadas. Pero además:

Las medias

Guarda las medias enrolladas en bolsitas de tela para evitar que se enganchen, por ejemplo, con los cierres de los sujetadores. Este truco también es válido para las combinaciones más escurridizas o los camisones más vaporosos.

Los sujetadores

Resiste la tentación de plegar los sujetadores sobre sí mismos para hacer coincidir las copas. Así solo conseguirás que se deformen. La forma de hacer que duren más  es guardarlos abrochados y extendidos uno encima del otro en escalera para ir rellenando cada copa con la del que queda debajo. Vamos, precisamente como los ves exhibidos en las tiendas de lencería.

Los calcetines

En cuanto a los calcetines, lo realmente eficaz es huir de la fantasía y comprarlos todos de los mismos tonos. Abandona los diseños de mil colores que, en realidad, solo están disfrutando el interior de tus zapatos, y elige modelos monocolor.

La ventaja de este sistema obvia: si todos tus calcetines son iguales será casi imposible que no les encuentres pareja a media que alguno de sus compañeros de fatigas se rompa o desaparezca en el tambor de la lavadora.

Al llegar a tu cajón guarda solo los que estén en perfectas condiciones, envueltos por pares y apilados en un compartimento del cajón de forma vertical.

Bragas y calzoncillos

Las bragas y calzoncillos deben ser doblados y apilados en cómodas filas. Una buena manera de dar sensación de orden es colocarlos por colores realizando un bonito degradado: las prendas de colores más oscuros en el interior y las más claras hacia el exterior.

Si lo hacemos de esta forma será más fácil encontrar la prenda que buscamos y colocarla en su sitio cuando esté limpia.

Las prendas más especiales

Es difícil hacerle hueco a los corsés que te pones exclusivamente cuando llevas vestido palabra de honor en las bodas, los camisones de cuando estabas dando el pecho, las bufandas de punto XXL que te tejió tu abuela o la ropa interior térmica que solo utilizas cuando vas a la montaña a esquiar una vez al año.

Pero no tienes porqué renunciar a todas estas prendas, solo encontrar el lugar ideal donde conservarlas bien protegidas y listas para ser usadas. Eso sí, lejos de tu ropa habitual para evitar crear confusión. Una buena opción es preparar una caja con todas esas piezas que provocan “ruido” en tus cajones y enviarla a Boxmotions para recuperarla cuando las necesites. ¿Nos dejas ayudarte?

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